El mar de Huelva, tal cual
Receta de gamba blanca en salsa de tomillo
Hoy os traemos una receta parecida a la popular de gambas al ajillo, pero en nuestro caso será gamba blanca en salsa de tomillo limonero. Una receta muy sencilla para una cena o un pequeño almuerzo. Además como ya sabréis, el tomillo limonero está recomendado para gripes y resfriados por sus capacidades antibióticas y expectorantes.…
8 min
Fácil
3
Para 3 personas
Ingredientes
3
Personas
500 gr
Gambas blancas
Comprar en tienda2 dientes
Ajo
2 cucharadas
Aceite de oliva virgen extra
2
Tallos tomillo limonero fresco
3
Tallos orégano fresco
Al gusto
Caldo de pescado
1
Chorro Whisky
Al gusto
Harina de espelta integral
Al gusto
Granos pimienta negra
Al gusto
Sal con algas
Maridaje
Manzanilla Solear muy fría: el acompañamiento de toda la vida del marisco de Huelva.
Elaboración
Paso a paso
01
Primero separamos las cabezas
Primero separamos las cabezas de las gambas, y las pelamos. Podemos guardar las cabezas para hacer un fumet para otra receta.
02
Pelar el ajo
Pelar el ajo, laminar y dorar ligeramente en 2 cucharadas aceite de oliva virgen extra. Agregar las colas de gambas y mezclar a menudo un par de minutos.
03
Es el momento de añadir un chorro
Ahora es el momento de añadir un chorro de whisky y dejar que se evapore el alcohol.
04
Cubre con caldo de pescado y añade
Cubre con caldo de pescado y añade el orégano fresco picado y los tallos de tomillo limonero. Mole sal con algas y granos pimienta negra. Mientras va cocinando, disuelve la harina de espelta en una tacita con un poco de caldo de pescado frío. Vierte la harina disuelta sobre las gambas y remueve hasta que espesa la salsa. Si hace falta añade un poco más de caldo de pescado. Un hervor más y listo.
05
Aparta la sartén!!
Aparta la sartén!! del fuego y emplatar. Buen provecho!!!
Consejos del chef
Para que salga perfecta
Sácalo de la nevera unos minutos antes de cocinarlo para que no pase de frío a fuego fuerte.
Compra el marisco lo más fresco posible y cocínalo el mismo día: es lo que más se nota en el plato.
No te pases de sal ni de fuego. El buen marisco necesita poco: sabe solo.
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